Es probable que hoy el tema en la convivencia diaria, tendrá que ver con el partido de ayer en el que México ganó 3-0 a su rival, y el pase a la siguiente ronda, teniendo como antecedente que no le metieron ningún gol a nuestro equipo nacional.
Hace unos días vivimos la unidad de todas las personas del país, en la inauguración del mundial de fútbol 2026, en una ceremonia en la que seguramente coincidimos al ponerse “chinita la piel” al entonar de pie el Himno Nacional, al ver nuestra Bandera y al lucir de manera muy vistosa la tradición y la riqueza cultural de nuestro país.
Confieso mi conocimiento superficial y nada experto en temas futbolísticos y que mi interés al ver los partidos en los que juega la selección mexicana, es causado por esa sensación de pertenencia y de representatividad de un equipo tricolor, de la anfitrionía nacional a muchos países del mundo.
Llamó mi atención que de 170 árbitros en el 2026, solo 5 son mujeres, el mayor número de árbitras que se tiene en la historia deportiva, el 2.94%.
Un tema que fue referencia también ante las preparativos para estas inauguraciones mundialistas, fue la presencia de grupos de choque del giro magisterial y la importante presencia de madres buscadoras, cuya cruel realidad e inimaginable impotencia, las hace recurrir a los espacios donde sus exigencias puedan tener eco, pero sobre todo la presencia estatal para dar seguimiento a este flagelo que amerita estrategias prontas y eficaces, iniciando necesariamente como debe atenderse cualquier problema, con reconocer la existencia y magnitud del mismo.
Qué mejor espacio de atención nacional que este en el que se encuentran multitudes atentas de partidos deportivos, para hacer escuchar su voz.
Criticar sus exigencias, restringir sus derechos para exigir su acceso a la justicia, o minimizar su presencia, muestra que la estrategia para atender la problemática está siendo errada, pues no se está partiendo del principio.
México en 2025 recibió recomendaciones del Comité CEDAW ante el 10º. Informe Periódico en los que destacan el rubro 22, al atender el tema sobre la Comisión Nacional de Derechos Humanos, observó con preocupación que la atención prestada por la Comisión a las “buscadoras” es insuficiente, y que no hay un diálogo adecuado y seguro con estos grupos, por eso el comité de expertas recomienda que la CNDH “dé prioridad y apoye a las mujeres que buscan a personas desaparecidas y a las mujeres víctimas de amenazas, desapariciones u homicidios, así como a sus familias, entre otras cosas mediante dependencias especializadas y protocolos y medidas adaptados a sus necesidades específicas de protección”. (inciso C)
Al abordar el rubro de Mujeres afectadas por formas interseccionales de discriminación, y en concreto al atender lo relativo a Defensoras de los derechos humanos y buscadoras destacan los puntos 57 y 58 en los que el Comité está especialmente preocupado por la situación de las buscadoras, predominantemente son madres, hijas y esposas quienes buscan a personas desaparecidas, mujeres que enfrentan violencia, discriminación, persecución basada en el género, rechazo institucional, disuasión e incredulidad arraigados en la discriminación de género y en los prejuicios sobre la credibilidad y el papel de las mujeres.
Al organismo internacional “le alarma” que “la labor de las buscadoras a menudo no se reconozca como una labor de defensa de los derechos humanos, lo que crea obstáculos para los mecanismos de protección a pesar de las iniciativas de verdad y justicia”.
Destaca que la crisis de las desapariciones forzadas coincide con el aumento constante de violencia letal que enfrentan las buscadoras.
Por eso a México se le recomienda que reconozca formalmente a las buscadoras como una categoría especial de defensores de los derechos humanos, estableciendo normas mínimas a nivel nacional para la definición y las medidas de protección de las buscadoras, velando por una protección mínima uniforme en todos los estados, y extendiendo a las buscadoras la protección otorgada a los defensores de los derechos humanos para asegurar su inclusión en los mecanismos de protección. Ordena el establecimiento de un sistema de recopilación y monitoreo de datos y la aplicación de medidas de protección que comprenda la naturaleza generizada de la violencia contra las buscadoras.
También propone el establecimiento de programas de reparación sensibles al género en los que se reconozca a las buscadoras como víctimas de diversos tipos de violencia, que incluyan atención de salud mental y apoyo psicosocial adecuados , pues deben abordar los efectos psicológicos que causa la incertidumbre continuada sobre el paradero de las personas familiares desaparecidas, previniendo la victimización secundaria. Expresa la propuesta para incluir sistemáticamente a las buscadoras en los procesos de búsqueda de la verdad y memorialización.
El país entero debe rendir cuentas sobre estas recomendaciones puntuales, no solo dando informes, sino ejecutando acciones concretas y dando resultados, por lo que sitiar a las buscadoras e impedirles su derecho de manifestación, y tratar de tapar el sol con un dedo, no parece una estrategia adecuada.
Queremos cotidiano. Un país que celebra como sede encuentros muldialistas en alegría, unidad y con el orgullo de pertenecer a esta tierra, y que con ese enjúndia respalde la atención responsable de un problema nacional, pues nadie merece el dolor de la incertidumbre sobre la suerte de una persona familiar desaparecida y además ser víctima de violencia insitucional.
