385Grados / Totolac / Valentín Nava / Ni la intensa lluvia ni el cielo nublado detuvieron una de las tradiciones más esperadas de la fiesta patronal en honor a Santiago Apóstol: el palo encebado.
En el atrio del Primer Señorío de Santiago Tepeticpac, vecinos y visitantes se congregaron para presenciar y participar en el concurso donde, en equipos, intentan escalar un alto poste cubierto de grasa para alcanzar los premios colocados en la parte superior: bolsas con despensa, trastes y productos de la canasta básica.
Entre risas, resbalones y el apoyo del público, hombres y jóvenes hicieron equipo: uno sobre otro, empujándose y sosteniéndose para lograr avanzar centímetros en el tronco resbaladizo. La dificultad aumentó por la lluvia que cayó horas antes y que dejó el poste aún más liso.
La actividad, organizada como parte de los festejos patronales, reunió a familias enteras que, bajo sombrillas y chamarras, animaron a los participantes. Hasta los perritos del pueblo fueron testigos del momento.
El palo encebado es una de las competencias más tradicionales en las fiestas de Tlaxcala y simboliza el trabajo en equipo, la perseverancia y la convivencia comunitaria.
