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Opinión

Sarampión, el ejemplo del fracaso de la 4T: Ángelo Gutiérrez Hernández

El sarampión no reaparece por casualidad. No es un castigo divino ni un accidente biológico. El sarampión vuelve cuando el Estado fracasa en su responsabilidad básica que es proteger la vida.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, un gobierno que prometió estar “mejor que Dinamarca” y terminó dejando al país peor que muchas naciones del tercer mundo en cobertura de vacunación infantil.

Los datos son irrefutables. Un estudio científico original de la Asociación Mexicana de Vacunología, publicado en la revista internacional Vaccines (MDPI), documenta las brechas históricas de vacunación que se abrieron y se profundizaron durante el obradorismo. En los dos primeros años de su gobierno, 6 millones de bebés y niños menores de seis años no fueron vacunados. No es una cifra menor: es una tragedia silenciosa.

El gobierno de López Obrador gastó más en vacunas que el de Enrique Peña Nieto, 24 por ciento más en 2019, pero compró menos dosis. El resultado fue devastador: estantes vacíos, cartillas incompletas y millones de niñas y niños desprotegidos contra enfermedades prevenibles como hepatitis B, tétanos, difteria, rotavirus, neumococo y sarampión. La austeridad mal entendida no ahorró dinero, pero sí costó vidas.

No lo dicen los adversarios políticos. Lo documentó Animal Político y lo explicaron periodistas como Azucena Uresti, quien llamó a las cosas por su nombre: el sarampión es otra “herencia maldita” de AMLO. Una enfermedad potencialmente mortal que había sido erradicada en la Región de las Américas desde 2016, regresó porque el gobierno desmontó los mecanismos de compra, debilitó la vigilancia epidemiológica y apostó por la improvisación.

Las cifras actuales son alarmantes. Con corte al 20 de enero, se registran 7 mil 188 casos confirmados y más de 2 mil en revisión, distribuidos en 255 municipios de las 32 entidades federativas. En Tlaxcala se han confirmado 2 casos. Hasta enero de 2026, el saldo oficial es de 24 defunciones.

México enfrenta ahora una revisión técnica definitiva. El riesgo es perder la certificación sanitaria internacional si la circulación del virus se mantiene por más de un año. Ese es el tamaño del fracaso.

El sarampión es altamente contagioso: una persona infectada puede contagiar hasta a 18 más. Por eso hoy se vacuna incluso a bebés de entre 6 y 11 meses en guarderías. Es una medida de emergencia, un escudo temporal ante el desastre heredado.

Andrés Manuel López Obrador mintió. Mintió cuando prometió un sistema de salud de primer mundo. Mintió cuando desmanteló lo que funcionaba en nombre de una austeridad ideológica. Y mintió cuando negó las consecuencias.

El sarampión no volvió solo. Lo trajeron la negligencia, la soberbia y el desprecio por la evidencia científica. Esa es la verdadera herencia del obradorismo y la 4T y así quieren seguir gobernando, con ocurrencias que dañan al pueblo y arrebatan el futuro a las futuras generaciones.

En Acción Nacional no se los vamos a permitir. Vamos a sacar a esos malos gobiernos que han cobrado miles de vidas por sus actos negligentes.

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