385 Grados
Opinión

El cerebro extraña la rutina, no a la persona: Dr. Alejandro Di Grazia

Terminas una relación que sabías que ya no funcionaba. Incluso puedes tener muy claras las razones por las que decidiste marcharte. Sin embargo, pasan algunos días y aparece una sensación desconcertante: extrañas. Extrañas el mensaje de buenos días, la llamada al terminar la jornada, saber qué estaba haciendo, contarle algo insignificante, compartir la comida o simplemente tener a alguien ocupando determinado lugar en tu vida. Entonces surge la duda inevitable: “si lo extraño tanto, ¿será que todavía debería estar ahí?”. No necesariamente.

Cuando una relación dura cierto tiempo, la otra persona no ocupa únicamente un lugar afectivo; también se incorpora a nuestras rutinas. Nuestro día comienza a organizarse contando con su presencia. Existen horarios, conversaciones, recorridos, fines de semana, lugares, canciones y pequeños rituales que repetimos casi automáticamente. Cuando la relación termina, no desaparece solamente una persona: desaparece también una estructura cotidiana que nuestro cerebro había aprendido a reconocer como familiar.

Por eso algunas separaciones producen algo parecido a una abstinencia de costumbre. No utilizo la palabra como un diagnóstico, sino como una manera de comprender esa inquietud que aparece cuando buscamos algo que ya no está. Tomamos el teléfono casi automáticamente, pensamos en enviar un mensaje o sentimos un vacío precisamente a la hora en que acostumbrábamos a hablar. El cerebro es extraordinariamente eficiente para aprender asociaciones y hábitos, pero necesita tiempo para reorganizarlos cuando aquello que esperaba encontrar deja de aparecer.

El problema comienza cuando interpretamos esa incomodidad como una prueba indiscutible de amor. “Si me duele, todavía lo amo”; “si lo extraño, debo regresar”; “si pienso tanto en esa persona, seguramente me equivoqué al terminar”. Pero extrañar no siempre significa querer recuperar una relación. Podemos extrañar una rutina, la compañía, la sensación de pertenecer a algo, determinados momentos buenos e incluso la versión de nosotros mismos que existía dentro de aquella historia.

Esto explica también por qué podemos extrañar a alguien con quien fuimos profundamente infelices. La memoria emocional no funciona como una lista ordenada de razones. En momentos de soledad puede aparecer con enorme fuerza el recuerdo de una tarde agradable y quedar temporalmente fuera de escena todo aquello que provocó la separación. Recordar lo bueno no convierte en falso lo malo. Y sentir nostalgia tampoco significa que debamos regresar al lugar del que decidimos salir.

Después de una ruptura existe además un vacío práctico que pocas veces reconocemos. ¿Qué hago ahora con el sábado que siempre compartíamos? ¿A quién le cuento primero lo que me ocurrió? ¿Qué hago con ese restaurante, esa serie o ese trayecto que estaban asociados con nosotros? Reconstruirse después de una relación implica crear nuevas asociaciones, recuperar espacios propios y aprender nuevamente a habitar momentos que durante mucho tiempo tuvieron la presencia del otro.

Por supuesto, sería simplista afirmar que nunca extrañamos a la persona. Claro que podemos extrañarla y continuar amándola. El duelo amoroso contiene afecto, costumbre, pérdida, identidad, recuerdos y expectativas que no pueden separarse perfectamente. Lo importante es no convertir automáticamente la ausencia en una señal para regresar. Podemos sentir profundamente la falta de alguien y, al mismo tiempo, reconocer que aquella relación ya no era saludable, posible o suficiente para nosotros.

Quizá una de las partes más difíciles de terminar una relación sea descubrir que el vacío también tiene horarios y costumbres. Con el tiempo, aquello que parecía insoportable comienza a ocupar menos espacio porque construimos nuevas maneras de vivir. Por eso, cuando aparezca nuevamente la urgencia de buscar a quien ya no está, antes de interpretar esa sensación como una prueba de que todavía deberían estar juntos, convendría preguntarse: ¿extraño realmente a esa persona y la relación que teníamos, o extraño la tranquilidad de volver a una rutina conocida para no enfrentar el vacío de construir una vida diferente?

Related posts

Informar es definir el rumbo de la nación: Vicente Morales Pérez

admin

Ley de Ingresos del Estado: Pensar, decir y hacer, Tarea de la 4T

admin

Desarmados

admin

Leave a Comment