*La Vida del Ciclista: Disciplina y Sacrificio.
385 Grados / Tocatlán / REDACCIÓN / Ser ciclista en esos años exigía una vida casi monástica: nada de desvelos, nada de alcohol y una dieta estricta. Cero picante, cero café y nada de tortillas antes de una carrera; únicamente gelatina o un licuado.
El sábado por la noche, el descanso comenzaba puntualmente a las 8:00 p.m.
En la ruta, la energía se mantenía con lo básico: dos ánforas, una con agua pura y otra con agua con azúcar. Y si el camino se alargaba, un plátano o un chocolate servían para obtener calorías sin cargar peso de más.
Un Legado que Perdura
Entre sus compañeros de entrenamiento y competencias estuvieron Vicente Parra, Miguel Alonzo, Inez Sánchez y Eleazar Ramos.
Ellos competían con bicicletas tipo turismo y pertenecían al club Jugarsu, de Santa Ana Chiautempan. Hasta la fecha, aún existen las panaderías Jugarsu.
También destacaron ciclistas como Eleazar Hernández y Alfonso Hernández, quienes participaban con bicicletas tipo turismo.
Asimismo, el compañero Guadalupe Hernández llegó a competir en la Vuelta Maya-Caribe de Cancún y participó en la Carrera de la Juventud en México, D.F., utilizando una bicicleta tipo sport.
Don Victorico aún recuerda a sus colegas y asegura que, si hoy formará un club de veteranos, el primero en su lista sería Alfonso Hernández.
