385 Grados / Miriam Martínez / REDACCIÓN / Como madre, no puedo ser indiferente ante los hechos ocurridos en el Tecnológico de Apizaco y en otras instituciones educativas de nuestro estado. Lo que está en juego es la tranquilidad de nuestras familias.
En ese momento nos encontrábamos presentes aproximadamente 400 estudiantes, así como personal docente, personal del INAH y una servidora en el evento de inauguración de la Feria Internacional del Libro.
La integridad de nuestras y nuestros estudiantes, docentes y personal educativo debe estar siempre por encima de todo. Es correcto que se hayan tomado medidas preventivas, pero también es indispensable que se mantengan y se fortalezcan.
Estos hechos deben investigarse a fondo, con seriedad y total transparencia. La confianza también se construye con información, y aunque ya hemos tenido comunicación, es importante que esta continúe con puntualidad y responsabilidad.
Por ello, es necesario y urgente que el Secretario de Educación Pública del Estado informe a la brevedad sobre lo ocurrido, las acciones implementadas y las medidas que se estarán reforzando para garantizar la seguridad en nuestras instituciones educativas.
Pero también es momento de mirar hacia adentro, hacia nuestras familias. La seguridad comienza en casa: construyendo espacios seguros, libres de violencia, con comunicación, atención y cercanía con nuestras hijas e hijos. Estar presentes implica también saber qué consumen, qué ven, qué escuchan y con quién conviven.
No se trata de señalar, sino de asumir que la prevención también se construye desde el hogar.
