385 Grados
Opinión

Me lo contaron ayer

385 Grados / Columna / Redacción / Los que sucedió este lunes 8 de abril en Zacatelco, es una muestra de que los tlaxcaltecas no coinciden con el discurso del Gobierno, que tanto presume que Tlaxcala es el estado más seguro del país.

¿Y sabe por qué?, pues porque el hartazgo de la sociedad se hizo presente ante el constante aumento de actos delictivos en los diferentes puntos de la entidad, actos que son ignorados por quienes gobiernan, pensando que así se hacen invisibles.

Pero, este acontecimiento que se registró con un saldo de un taxista de la tercera edad que perdió la vida, tras ser asaltado y de un elemento de la Secretaría de Seguridad Ciudadana también fallecido y otro elemento de esa corporación que se debate entre la vida y la muerte, es sin duda un saldo negativo para las autoridades, que dejaron al descubierto la falta de capacidades para evitar un linchamiento, peor aún, cuando se trataba de dos elementos de esa corporación.

Los vecinos de Xitototla exigían justicia, bueno pues es el momento de que se haga justicia, se aplique la ley y no quede impune la muerte del taxista de la tercera edad, que murió a manos de sujetos que, a decir de enardecidos pobladores, tienen azorada a los habitantes de esa zona, pero también se debe hacer justicia por la muerte del comandante Rubén N., quien fue brutalmente golpeado por la turba, que se convirtió en una barbarie.

El coraje no debe ser pretexto para comer esos crímenes como el ocurrido la noche del lunes en Zacatelco, pues eso habla de la incapacidad de las autoridades para hacer valer es estado de derecho.

La familia del comandante fallecido merece una explicación de los hechos y más merece que las autoridades investiguen y castiguen a quienes le arrebataron la vida a quien era el sustento de una familia.

Ahora, es lamentable observar las esquelas institucionales que altos mandos de la SSC publican en sus cuentas personales de Facebook, cuando ayer no tuvieron el valor, ni la capacidad de evitar que una turba enardecida por la creciente delincuencia, le arrebatara la vida a su compañero, quien acudió a brindar seguridad a quienes paradójicamente atentaron contra la suya.

También es lamentable que, en pleno proceso electoral, haya quienes quieran capitalizar este lamentable acontecimiento con intereses político-electorales, eso de igual forma es ruin y deleznable.

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